miércoles, 14 de mayo de 2014

VII. LOS CAMBIOS

Abriendo la puerta a la Luna Llena, Sanando Nuestras Heridas más Profundas.

por Sarah Varcas
Traducción: Liliana Zerbino (Tahíta)
http://comunidadconsciencia.ning.com



Una Luna Llena en Escorpio hace brillar su luz en los lugares más oscuros, animándonos a echar una mirada dentro, y ver lo que hay allí, aunque sólo sea por un momento. Así que a esta Luna Llena, podemos ofrecerle la herida que hemos estado tratando de evitar tratar, pidiéndole un bálsamo curativo para aplicarle. 

Si la herida es profunda puede doler en la fase de limpieza. Pero esto es el dolor del progreso, de la consciencia incrementándose, del crecimiento de la sabiduría. Es el dolor que dice que algo está sucediendo que te llevará a la “completitud” al debido momento. Es un dolor diferente: el dolor del miedo, el de la negación, el de vivir una vida a medias por desterrar gran parte a las sombras.

 
A medida que nos hemos  acercado a la luna llena de Escorpio, de hoy miércoles, y nos vamos distanciando de la reciente oposición de Saturno con el Sol, podemos utilizar mejor este tiempo para considerar si vamos por la vida rozando la superficie, para evitar, la aparente oscuridad de las profundidades que preferiríamos no estuvieran allí. 

Esta luna nos invita a liberar nuestros juicios, liberar nuestro corazón y abrazar la posibilidad de un universo de infinitas posibilidades. Al hacerlo, nos desafía a meditar sobre cuál es nuestra verdadera motivación y donde realmente nos lleva a largo plazo.



Esto no es un ejercicio miserable o algún tipo de masoquismo mórbido, sino un suave toque persuasivo de nuestra atención, hacia los lugares en los que ella naturalmente no se detiene, pues al hacerlo ampliamos los límites de nuestro campo de la aceptación y suavizamos un poco más la rigidez que el ego demanda, para permanecer seguro y en control. 




Piensa en ello... cómo atendemos una herida dolorosa. No la golpeamos con una maza para que mejore. La lavamos con relajante agua tibia. Quizás le aplicamos hierbas o cremas para aliviar el dolor y promover la cicatrización. La cubrimos con cuidado para protegerla del mundo exterior hasta que esté en mejores condiciones de hacer frente a sus desafíos de nuevo. Si la herida es profunda, limpiarla puede dolernos más de lo que quisiéramos. 

Podemos tirar del miembro lesionado, para saber que aún tenemos que dejarlo en tratamiento para que se cure. Con el tiempo, mirando hacia atrás, recordamos la lesión y el dolor, pero vemos ahora la piel renovada y una herida cicatrizada. Agradecidos de que la madre naturaleza lo haya hecho a su modo, y de estar completos de nuevo. 



La fuerza vital de la vida que da energía a cada una de nuestras células, busca equilibrio y sanación en cada momento. Si hacemos nuestra parte, la madre naturaleza hace la suya, multiplicada. Pero si nos negamos a participar, la apartamos, negamos o ignoramos, no puede cumplir con su misión de curar sino que se hace a un lado, tratando de mantenernos en equilibrio mientras jugamos el juego nosotros mismos. 

Por tanto con toda la información, que nos da este momento presente, es la ocasión propicia para aprovechar y sanar. Todos tenemos algo que aún no hemos resuelto, pues bien, éste es quizás el momento idóneo para ponernos manos a la obra. El Universo nos ayuda con sus energías. 

Un abrazo grande desde el corazón.
  

No hay comentarios: