En algún otro post, ya he contado, que hace 15 años tuve un accidente que cambio mi forma de ver la muerte. En segundos, pasaron por mi cabeza imágenes a gran velocidad, que me hicieron ver mi propia vida, como una película que tornaba a su fin. Curiosamente, con mi coche fuera de control y viendo que mi vida podía terminar, no sentí miedo, sino una tremenda paz. Desde entonces no tengo miedo a la muerte, aquella experiencia fue impactante y transformadora. Hoy mi opinión acerca de la vida, es bastante diferente después de aquel accidente de coche.
Tener miedo a la muerte es tener miedo a la vida. Y para conocernos a nosotros mismos y vivir la vida hay que comprender y asumir la muerte. Por lo que discernir acerca de ésta y otear lo que representa no es un juego mental, ni otra de nuestras muchas obsesiones intelectuales relacionadas con el futuro.
Al contrario, resulta imprescindible para vivir el Aquí y Ahora, que es la vida misma; y para perderle el miedo, que es el medio para saborear el Aquí y Ahora como se merece y sacarle a la vida todo su jugo.
La muerte, por tanto, para mí no existe. Y perderle el miedo es fundamental para no llenar de miedos la vida. Para ello no basta con que el convencimiento acerca de su inexistencia sea mental o intelectual, sino que es preciso interiorizarlo y que eche raíces en el Corazón.
Hay muchas evidencias que aún no encuentran explicación científica. Muchos psiquiatras como la Dra. Elisabeth Kübler Ross, cuyos libros puedes recordar aquí, o el Dr. Raymond Moody que fue el pionero en documentar las experiencias cercanas a la muerte, son profesionales de reconocido prestigio, que han dedicado parte de sus vidas, al estudio del paso de la vida a "la muerte".
El Dr. José Miguel Gaona, nos habla también en su libro, del famoso tunel. "Todo tipo de científicos y neurólogos compiten para explicar cada uno de los fenómenos que presentan las experiencias cercanas a la muerte (en adelante, ECM). Algunos de ellos son capaces de definir parcialmente uno u otro de manera aislada. Sin embargo, ninguno de ellos es competente para exponer con claridad la rotunda lógica de los mismos: el túnel y posterior encuentro con antepasados, sus reveladores diálogos, el haber sido receptor de algún mensaje o manifestación acerca del pasado o futuro de la persona...
Es decir, no parecen ser simples acontecimientos neurológicos que se presentan de una manera aleatoria, sin orden ni concierto, sino que siguen una compleja pauta llena de contenido y de simbolismos".
Si cambias tu consciencia, puedes cambiar el mundo. Esto es lo que nos explica el Dr Van Lommel, cardiólogo holandes que no te deja indiferente cuando lo escuchas, hablando de las ECM.
Van Lommel no es creyente. No cree en la trascendencia, pero rechaza, tal como se enseña hoy, que la conciencia sea producto o efecto de la función cerebral. Este heterodoxo holandés habla de la muerte como un cambio de conciencia. La muerte supone entrar en lo que él llama un conciencia no local, sin tiempo ni espacio.
La idea de Dios se ha sustituido según Van Lommel, por una conciencia humana colectiva o universal que conecta a cada individuo con todo cuanto existe , ha existido o existirá. Y argumenta esta explicación, acudiendo a la Física cuántica.
En su libro "Consciencia más allá de la vida", ofrece abundantes pruebas científicas de que las «experiencias cercanas a la muerte» son un fenómeno que no puede atribuirse a la imaginación, la psicosis o la falta de oxígeno. Los hechos evidencian que la consciencia es algo mucho más vasto y complejo que el cerebro, y que sigue existiendo pese a la ausencia de toda función cerebral.
No he encontrado su libro en pdf en la web, en español, pero si en inglés.




2 comentarios:
Con tu permiso Any compartire contigo en este blog mi experiencia con la muerte:
En su dia ibamos un amigo y yo en su coche,le dije que mientras llegabamos a casa me hechaba a dormir,pero antes me puse el cinturon de suguridad(hace 25 años atras nadie se lo ponia y menos yo).
Tuve un sueño tan profundo y agradable como nunca lo tuve en vida,no recuerdo apenas nada salvo,una PAZ INMENSA Y SILENCIO.
Cuando desperte estaba en el hospital y mi amigo murio de un impacto frontal contra otro coche.
Colocar el cinturon fue una señal de forma insconciente y conocer la muerte me hizo preguntarme:HAY VIDA ANTES DE LA MUERTE?
Esa PAZ me acompaña desde entonces y forma parte de mi aprendizaje,perdi el miedo a la muerte.
Gracias Any por este blog y bello espejo en forma de palabras.
Te quiero muchisimo espejito jejeje
Muchísimas gracias Juan, por compartir, con tod@s, una experiencia, tan personal e impactante.
Me encanta que tu también sientas esa PAZ, que efectivamente me transmites cada vez que hablamos o me escribes. Gracias de corazón siempre por tus palabras y tu generosidad.
Un abrazo grande y fuerte!!!
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