¿Tienes claro cuál es tu proyecto de vida? Esta pregunta, la hago con frecuencia en el instituto en el que trabajo. Algunos de los niños me contestan con una increíble seguridad. Pero la mayoría, no tiene ni idea de cuál es su misión y tampoco cuál es el proyecto de vida, que crearán.
Yo he tardado muchos años, en descubrir cuál era mi misión y elaborar un proyecto de vida que realmente me satisface. No es fácil, porque la vida viene cargada de muchas "distracciones" que no ayudan precisamente, a centrarnos en nosotros mismos para meditar sobre ello, ser valientes y dar los pasos necesarios para conseguirlo. Los miedos nos bloquean: el cuerpo y el alma y nos contraemos. Pensamos que somos libres que nada nos frena, y a veces qué equivocados estamos..., el mayor freno lo tenemos dentrooo.
Hace unos días, una amiga del alma, me hablaba de una terapia que ella conoce muy bien, porque la hizo durante varias sesiones, con un terapeuta acreditado y le ayudó mucho. Me decía que si fuera una terapia más conocida ayudaría a mucha gente. Después de ver los vídeos de su creadora, Monserrat Gascón, he querido crear este post para compartirla con vosotr@s, por si, como a mí, os parece interesante. Pincha aquí para conocerla en esta entrevista de televisión. O entra en su web aquí para conocer los terapeutas acreditados que hay en distintos países.
En vimeo puedes ver una de sus conferencias.
En vimeo puedes ver una de sus conferencias.
Dice Monserrat Gascón, la Vida me llevó al Pericardio y en el Pericardio descubrí lo que es LA VIDA.
Su camino ha venido repleto de experiencias. Su pasión es la SALUD y como experta en bloquearse el Pericardio, explica que la retracción del Pericardio no la encontró en los libros La ha vivido tantas veces en su propio corazón, que con conocimiento de causa pudo por ello, escribir su primer libro: "VIVA EL PERICARDIO LIBRE".
Un libro sencillo y claro para entender como funciona el impacto emocional a nivel celular y porqué el Pericardio es la puerta principal de entrada de las emociones y lugar específico de re-unión del cuerpo, el alma y el espíritu.
En este enlace puedes escuchar con un poco más de detalle la terapia. La meditación la copio y pego a continuación. Me grabaré estos pasos en un mp3, para escucharla y hacerla, porque creo que yo también, tengo que liberar mi pericardio. ;-)) ¿ y tú?...
Meditación para sentir y liberar el pericardio
1. Siéntate cómodamente de manera que tus pies estén bien apoyados en el suelo y en contacto con la tierra. Las palmas de las manos están sobre los muslos, sin tensión, suavemente apoyadas en ellos.
2. Busca una posición cómoda para la pelvis, un buen apoyo sobre tus nalgas, la espalda recta y los hombros relajados, las cervicales, la cabeza y los brazos.
3. Cuando te sientas a gusto, cierra los ojos y haz varias respiraciones profundas, centrándote después durante unos instantes en la respiración tranquila y rítmica. Inspira, retén el aire y espira. Notarás cómo la respiración es cada vez más lenta y cómo, gracias a ello, la relajación se extiende hasta lo más hondo de tu ser.
4. Vacía ahora tu mente y deja pasar las ideas, los pensamientos, las imágenes, las preocupaciones…, como si fueran una película que nada tiene que ver contigo. Observa cómo pasan y se van como han venido, sin esfuerzo, sin lucha, suavemente.
5. Lleva ahora la atención a la planta de tus pies y siente el contacto con el suelo, con la tierra que te sostiene. Visualiza, piensa, imagina o siente unas potentes raíces saliendo de la planta de tus pies y otra que sale de tu coxis. Observa cómo bajan con fuerza hacia el centro de la Tierra. Con cada espiración bajan y bajan más profundamente hasta llegar el centro terrestre, donde está el corazón de Gaia, el diamante cristalino que hay en su interior.
6. Visualiza, piensa, imagina o siente cómo esa energía terrestre, telúrica, del Dragón, que hay en el centro de la Tierra comienza a subir por tus raíces hasta llegar a la planta de los pies, donde abraza los tobillos para que te mantengas con los pies bien apoyados en el suelo, y sigue subiendo por las piernas, las rodillas, liberando aquí los chacras y especialmente la parte de atrás, los muslos, las ingles y se concentra por último en el chacra de la raíz. Esta energía de la Madre relaja, limpia, da salud, energía, vitalidad y activa todos los chacras y zonas por las que pasa.
7. Desde el chacra de la raíz continúa subiendo la energía terrestre hasta el segundo chacra, en la pelvis, donde crece y se expande por todos los órganos, células, arterias, venas, huesos, piel… que hay en ella y que son regidas por el chacra sacro. Esta es una zona muy importante y que ha de estar siempre muy reforzada, ya que todas las cargas que habitualmente nos echamos a la espalda, es en esa zona donde terminan acumulándose.
8. Desde la pelvis y el chacra del sacro, la energía telúrica sigue subiendo hasta llegar al diafragma y al chacra del plexo solar, dando vitalidad, energía, salud…por dondequiera que pasa. A continuación sube hasta el corazón/pericardio y el cuarto chacra, abriéndolos, expandiéndolos y activando también la glándula timo. Se extiende por todo el pecho, los pulmones, los senos, el hígado, el bazo, el páncreas, el estómago... Baja por los brazos y llena las manos y los dedos de energía. Siente ahora esa energía llena de vida, de vibración. Acaríciala con suavidad y nota cómo se hace cada vez más fuerte.
9. Ahora notas como desde el corazón/pericardio esa energía de vida va hacia la garganta, donde activa, limpia y da energía al chacra laríngeo y a las glándulas tiroides y paratiroides. Por detrás llega a las cervicales, a los hombros, a toda la espalda, tirando de todo tu cuerpo hacia arriba, hacia el cielo y notas cómo todas las zonas se vuelven ligeras, llenas de luz y de vida, continuando luego hacia el chacra del tercer ojo, en la frente, lo activa y abre hasta donde puedas asimilar, comprender y manejar en este momento y activa también la glándula pineal. Por último llega al chacra de la corona, activa la glándula pituitaria, y sale como un chorro de luz desde la punta de tu cráneo hacia el infinito.
10. Saborea estos instantes de paz, de energía, de luz… sintiéndote entre el Cielo y la Tierra, tan grande como eres y, a la vez, tan pequeñ@ como un átomo.
11. Con calma y comodidad, siente la vida pasar por y atravesar tu cuerpo, desde la Tierra hasta el Cielo y desde el Cielo hasta la Tierra. Continúa saboreando y expandiendo estas sensaciones todo cuanto puedas. No hay más que hacer, sólo sentir y deleitarte.
12. Ahora que estás llen@ de calma, de energía, de salud, de luz…, vas a llevar tu atención a la zona del pericardio, en el centro de tu pecho y a la altura del corazón. Siente ahí la energía que viene de la Tierra, de la Madre, de Gaia y observa cómo atraviesa tus pies, tus tobillos, tus piernas, tu pelvis, tu diafragma… Siéntela llegar hasta el pericardio y deja que se colme de vida, que se hinche de salud, que se llene, que vibre…
13. Siente ahora la Vida que viene desde el Cielo, que atraviesa la punta de tu cráneo y desciende por las cervicales hasta el pericardio, uniéndose ahí con la energía de la Tierra y empezando a danzar con ella. Deja que bailen las dos en u pecho y siente mientras su calor, su movimiento, su fuerza, su salud… Tú sólo tienes que disfrutar, disfrutar, disfrutar… Ya estás preparad@ para sentir.
14. Pon ahora tu mano derecha en medio de tu pecho y tu mano izquierda sobre la mano derecha. Sientes cómo las dos manos están cruzadas la una sobre la otra en medio del pecho, muy ligeras, flotando encima de él, sin esfuerzo, cómodamente.
15. Lleva ahora toda tu atención al pericardio y piensa sólo: “pericardio”. Recuerda que la energía sigue siempre al pensamiento y que allí donde pones tu atención estás poniendo también tu intención.
16. Puedes decir: “Pericardio muéstrame tu movimiento” y esperar después con calma qué surge. A continuación puedes preguntar: “¿Cómo te sientes?” y observar de nuevo.
17. Tus manos van a flotar sobre el pericardio como un corcho encima del agua, flexibles y ligeras, y a la vez pegadas a él para seguirlo al máximo de la amplitud de su movimiento y pronunciar la emoción que sientes que tu pericardio te contesta.
18. Danza con tu pericardio en toda su amplitud, con confianza, con libertad, con soltura. Déjalo libre y, de paso, siente cómo tú también te liberas con él, te sientes livian@, luminos@, llen@ de vida, de amor, un amor que irradias a partir de este momento a todo cuanto te rodea empezando por ti.
19. Cuando el pericardio se haya soltado y liberado haz varias respiracione profundas, muy profundas y luego, suspira con toda la fuerza de tu ser. Sentirás una enorme calma, una paz inmensa, una tranquilidad absoluta y, con ellas, le dirás a tu pericardio/corazón: “Por mi ignorancia, no he sabido tratarte como te mereces, me olvidé de ti y de quién soy. Te amo y prometo cuidarte de ahora en adelante como el mayor de mis tesoros. Gracias por estar ahí, gracias por tu paciencia, gracias por cuidarme y por cuidar mi corazón. Bendito seas. Amén, Amén, Amén.”



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