El budismo define la compasión, como el deseo de que todos los seres queden libres de sufrimiento. Los humanos, como animales sociales que somos, no podemos sobrevivir solos. Para que nuestra mente esté satisfecha, como seres humanos, es mejor amar a otro ser humano, y si esto no es posible a algún animal. Si mostramos un sincero afecto, recibiremos una respuesta que nos producirá satisfacción. Todos necesitamos tener amigos.
Si nos posee la ira, no habrá mucha gente que sienta deseos de estar cerca de nosotros. La compasión o altruismo, en cambio, atrae muchos amigos. Es así de sencillo.
El amor y la compasión son cualidades humanas básicas. Desde el punto de vista budista, el amor es la actitud de desear ayudar a los seres sensibles, a ser felices y la compasión es el deseo que los seres sensibles, se liberen del sufrimiento.
La verdadera compasión surge de ver el sufrimiento de otra persona. Experimentamos un sentido de responsabilidad y deseamos hacer algo por ella. Hay tres clases de compasión:
La primera es el deseo espontáneo de que otros seres sensibles se liberen del sufrimiento. Su sufrimiento nos parece insoportable y deseamos aliviarlo.
La segunda, no es sólo desear su bienestar, sino que adquirimos un verdadero sentido de responsabilidad, un compromiso de aliviar el sufrimiento de los seres sensibles y de liberarlos de sus indeseables circunstancias. Un auténtico sentido de la compasión genera un espontáneo sentido de responsabilidad de trabajar en beneficio de los demás y nos anima a asumirla.
La tercera clase de compasión se consolida al reconocer que aunque los seres sensibles tengan una naturaleza interdependiente y carezcan de una existencia inherente, siguen empeñados en aferrarse a la idea de que su existencia es inherente por naturaleza. La compasión acompañada de esta clase de percepción es el nivel más alto de compasión que existe.
Para poder practicar la compasión hacia los demás, es importante ser capaces de generar un auténtico sentimiento de paciencia y tolerancia hacia nuestros enemigos.
Por consiguiente, dice el Dalai Lama, cuando alguien dominado por la ira nos lastima, en lugar de sentirnos furiosos con él, debemos sentir compasión y piedad porque esa persona está sufriendo. El hecho de reflexionar así nos ayuda a disminuir la fuerza de nuestra ira. Y cuando ejercitamos nuestra mente de esta manera, poco a poco seremos capaces de extender nuestra compasión hacia todas las criaturas vivas, incluso hacia nuestros enemigos.
En agosto de 1999, Su Santidad el Daiai Lama fue invitado por el Centro
Tíbet y la Fundación Gere a dar una serie de charlas en Nueva York. Este
libro es el testimonio escrito de esas charlas. En las páginas que
siguen, Su Santidad el Dalai Lama nos enseña a abrir el corazón y
desarrollar un sentimiento de compasión auténtico y duradero hacia todos
los seres.
Pincha aquí para leer: El arte de la compasión. Dalai Lama.
La compasión y la motivación altruista son realmente maravillosas. Es en verdad una valiosa fuente de fuerza interior, felicidad y éxito futuro.
"Todo amor genuino es compasión, y todo amor que no sea compasión es egoísmo".
Arthur Schopenhauer



2 comentarios:
Gracias Any por ser en esta palabras el eco de la Sabiduria.
Maravillosa, como siempre!
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