Esta imagen me ha hecho pensar en lo que he vivido estos dos últimos días. Ayer al llegar al instituto, me encontré con la noticia de la muerte de uno de los compañeros que más he querido. Se llama Jesús, tenía 51 años cuando nos dejo ayer. Un cáncer fulminante se lo ha llevado en menos de un mes, así sin avisar, mientras nosotros, seguíamos esperando que se reincorporara.
Esta entrada quiero dedicártela mi querido Jesús, hoy nos hemos despedido de tí, agradeciendo a la vida, haber tenido la suerte de haberte conocido en ésta.
Como persona humilde, y con buen humor, Jesús era un auténtico regalo de Dios que nos alegraba la vida. Sabía que no son grandes las personas con poder, sino las que se hacen solidarios con los demás.
Hay muchas cosas que me gustaban de él, pero quizás la que destacaría, era como hablaba con sinceridad y mirándote a los ojos, con su mejor sonrisa, contaba lo que pensaba, esto me hacía pensar siempre, en lo importante que es no guardarse las cosas, porque dentro a veces hacen daño...
Me hubiera gustado verle y darle un fuerte abrazo antes de tu partida; la muerte entra en la vida como un ladrón, pero hay cosas que no nos puede robar: el cariño y el amor de todos los que lo queremos. Ya lo sabes querido Jesús, estés donde estés, siempre estarás en nuestros corazones.



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